Crónica del Capital

JP Morgan señala el nuevo impulso de la economía española

La economía española atraviesa una etapa de fuerte expansión que ha sorprendido a varios analistas internacionales. Desde la crisis de 2020, España ha logrado crecer a un ritmo superior al de otras grandes economías europeas, mientras el desempleo se ha reducido y la creación de empleo ha alcanzado niveles destacados dentro de la Unión Europea.

Este comportamiento ha llevado a bancos de inversión como JP Morgan a revisar al alza su visión sobre España. La entidad considera que el país ha experimentado un cambio estructural que ha elevado su capacidad de crecimiento a largo plazo, aunque también reconoce que este avance presenta desafíos relacionados con la vivienda, los salarios y el bienestar económico de los hogares.

España aumenta su capacidad de crecimiento

Según el análisis de JP Morgan, la mejora reciente de la economía española no responde únicamente a una recuperación temporal tras la pandemia. El banco estima que el crecimiento potencial del país ha aumentado desde aproximadamente el 1% antes de 2020 hasta cerca del 2,5% actualmente.

Este nivel supera ampliamente la previsión de crecimiento potencial para la zona euro, que JP Morgan sitúa alrededor del 1%. La diferencia refleja varios cambios en la economía española, especialmente una mayor contribución del mercado laboral y una evolución más favorable de la inversión.

Uno de los principales factores detrás de este cambio ha sido el crecimiento de la población activa. La llegada de nuevos trabajadores ha permitido ampliar la fuerza laboral y sostener la creación de empleo en sectores con alta demanda.

El empleo se convierte en el principal motor económico

El mercado laboral español ha experimentado una transformación significativa en los últimos años. Desde 2021, España ha generado aproximadamente 3,4 millones de empleos netos, situándose entre los países europeos con mayor creación de puestos de trabajo.

JP Morgan destaca que este crecimiento ha sido impulsado principalmente por dos elementos: la recuperación de los servicios tras la pandemia y el aumento de la población trabajadora procedente del exterior.

La inmigración ha tenido un papel relevante en este proceso, compensando parcialmente el envejecimiento de la población española y aumentando la disponibilidad de trabajadores en diferentes sectores.

Además, el banco señala que los trabajadores nacidos fuera de España presentan una elevada participación laboral, lo que ha contribuido a reducir algunas limitaciones de oferta en el mercado de trabajo.

El reto: crecimiento económico frente a mejora de los hogares

A pesar de los buenos datos macroeconómicos, existe una diferencia entre el crecimiento agregado del país y la percepción económica de muchas familias.

El aumento de la población y del empleo ha permitido que la economía española avance con fuerza en términos generales, pero este crecimiento no necesariamente se ha traducido en una mejora proporcional de la situación económica individual de todos los hogares.

Factores como el coste de la vivienda, la evolución de los salarios y el aumento del coste de vida siguen influyendo en la capacidad adquisitiva de los ciudadanos.

Una nueva etapa de inversión más enfocada en productividad

JP Morgan también destaca un cambio en la composición de la inversión española. Frente a ciclos anteriores, donde la construcción residencial tuvo un peso elevado, el nuevo ciclo está más orientado hacia sectores productivos y tecnológicos.

Desde 2022, la inversión en España ha mantenido un crecimiento superior al de otras economías de la zona euro, incluso en un entorno marcado por tipos de interés más elevados.

El banco señala que una parte importante de esta inversión se ha dirigido hacia activos como software, bases de datos y otros productos relacionados con la propiedad intelectual.

Este cambio podría favorecer una economía menos dependiente del turismo y con mayor capacidad para generar valor añadido en sectores de servicios avanzados.

La productividad empieza a mostrar señales positivas

Uno de los aspectos más importantes del análisis de JP Morgan es la posible mejora de la productividad española, un elemento que históricamente ha limitado la convergencia económica con otros países europeos.

La productividad total de los factores, que mide la eficiencia con la que una economía combina trabajo y capital, habría acelerado su crecimiento en los últimos años.

Según las estimaciones mencionadas en el informe, la productividad tendencial pasó de crecer alrededor del 0,2% anual entre 2014 y 2019 a situarse cerca del 0,7% anual desde 2021.

Si esta tendencia continúa, podría convertirse en uno de los pilares del crecimiento económico español durante la próxima década.

Perspectivas para los próximos años

JP Morgan espera que el crecimiento potencial de España se modere progresivamente a medida que disminuya el ritmo excepcional de llegada de nuevos trabajadores.

Aun así, la entidad considera que España mantendrá una ventaja estructural frente a otros países europeos gracias a una combinación de mayor población activa, inversión resistente y posibles mejoras de productividad.

El escenario previsto apunta a un crecimiento potencial cercano al 2% anual en 2028, un ritmo que seguiría situando a España por encima de la media de la zona euro.

El gran desafío será transformar este crecimiento económico general en una mejora más visible para los hogares, aumentando la productividad, los salarios reales y el acceso a oportunidades económicas.

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