Deutsche Bank alerta de un nuevo régimen económico

Los economistas de Deutsche Bank han publicado un nuevo informe macroeconómico en el que advierten sobre la llegada de un posible nuevo régimen económico global caracterizado por una inflación más persistente, limitaciones en la oferta y mayores presiones salariales. El documento, titulado “La venganza de la oferta: un nuevo régimen para la economía”, sostiene que muchas de las políticas utilizadas durante la década de 2010 podrían dejar de ser efectivas en un escenario donde el principal problema ya no es la falta de demanda, sino la escasez de capacidad productiva.
Según el análisis del banco alemán, la economía mundial está atravesando una transformación profunda. En 2020, los tipos de interés se encontraban cerca del 0% o incluso en terreno negativo en muchas economías desarrolladas, mientras que la inflación era prácticamente inexistente y el exceso de ahorro y producción suponía un desafío. Actualmente, el escenario es muy diferente: algunos bienes y materias primas presentan restricciones de oferta, la inversión empresarial ha aumentado con fuerza, especialmente alrededor de la inteligencia artificial, y los bancos centrales siguen teniendo dificultades para devolver la inflación al objetivo del 2%.
El regreso de una economía dominada por la oferta
Henry Allen, estratega de Deutsche Bank, explica que la década de 2020 ha marcado el regreso a un mundo donde la oferta vuelve a ser el principal factor limitante de la economía. Según el experto, el crecimiento se ha visto condicionado tanto por problemas de producción como por interrupciones en las cadenas de suministro.
“En lo que llevamos de la década de 2020 hemos regresado a un mundo dominado por la oferta”, señala Allen. El estratega destaca que acontecimientos como el cierre del estrecho de Ormuz han tenido efectos directos sobre los precios del petróleo, la inflación y el crecimiento económico, creando un entorno muy diferente al de la década anterior.
En este nuevo escenario, aumentar el gasto público, reducir impuestos o bajar los tipos de interés podría tener un efecto limitado. Si la capacidad productiva no puede responder al aumento de la demanda, los estímulos económicos podrían traducirse principalmente en mayores precios en lugar de un incremento real de la producción.
La presión sobre los mercados laborales
Deutsche Bank también destaca que el mercado laboral será uno de los principales focos de tensión en este nuevo régimen económico. La jubilación de la generación del baby boom reducirá la disponibilidad de trabajadores en muchas economías desarrolladas, mientras que las empresas tendrán que ofrecer mejores salarios para atraer y retener talento.
Este proceso podría alimentar una nueva espiral entre precios y salarios. Los trabajadores exigirían aumentos salariales para compensar el coste de vida, mientras que las compañías trasladarían esos mayores costes a los precios finales, manteniendo la presión inflacionaria.
Según Allen, una economía limitada por la oferta implica que los episodios de inflación podrían ser más frecuentes, ya que existe menos capacidad disponible para responder rápidamente a un aumento de la demanda.
Los límites de las políticas tradicionales
El informe de Deutsche Bank advierte que las herramientas económicas tradicionales podrían perder eficacia en este contexto. Las políticas monetarias diseñadas para estimular el consumo y la inversión tienen menos capacidad para resolver problemas relacionados con la producción, las materias primas o la falta de trabajadores.
Además, los estímulos fiscales podrían generar mayores presiones inflacionarias si se aplican en una economía con poca capacidad adicional de producción. El banco alemán considera que la transición hacia un mundo dominado por la oferta supone una ruptura respecto al modelo económico predominante durante la década de 2010.
“Se ha producido una ruptura estructural que hace que los estímulos tradicionales por el lado de la demanda sean menos eficaces”, sostiene el informe. Durante años, los responsables económicos asumieron que la oferta aumentaría automáticamente para responder a una mayor demanda, pero ahora la capacidad productiva vuelve a convertirse en una restricción relevante.
La necesidad de aumentar la capacidad productiva
De cara al futuro, Deutsche Bank considera que los gobiernos deberán centrarse en políticas orientadas a aumentar la oferta económica. Esto incluye medidas como mejorar la flexibilidad del mercado laboral, incentivar la inversión empresarial, aumentar la capacidad industrial y abordar los efectos del envejecimiento demográfico.
El objetivo será evitar que la escasez y la inflación se conviertan en problemas permanentes. Según el banco alemán, el crecimiento económico futuro dependerá de la capacidad de ampliar la frontera productiva y generar más bienes y servicios disponibles para la población.
“Después de años en los que la insuficiencia de la demanda constituía la principal preocupación, el crecimiento futuro depende ahora de una expansión de la oferta que permita elevar el nivel de vida de forma generalizada”, concluye el informe.



